Al día siguiente, Sabrina despertó y Jonathan no estaba en la alcoba,
Salió, olió a café y dulce. Volvió a la habitación, se apuró a darse un baño y alistarse.
Cuando bajó él le indicó que el desayuno estaba listo.
—Gracias por prepararlo.
Él sonrió, ella recordó lo que escucho decir, y se puso nerviosa.
Luego de desayunar, fueron hasta la casa de su padre.
Al bajar, Jonathan tuvo nostalgia, recordar su infancia triste en esa casa.
Tocó la puerta, pronto abrieron, observó a su tía, que co