Los ojos de Evana lloraban, le miraba con profunda decepción, Marcus sintió por fin el dolor de sus propias palabras que golpeaban su interior.
—¡Evana!
—¡No voy a matar a mi hijo! Lo amo, no importa nada, no me pidas algo tan horroroso.
Evana salió de prisa, casi corriendo.
Marcus solo bajó la mirada.
—¡Marcus! ¿Qué haces? ¡Ve detrás de tu esposa!
Marcus reaccionó al instante, corrió tras Evana.
Jonathan miró al CEO
—Quiero que me diga donde puedo localizar al doctor Redcliffe, es realm