Evana y Dante Swift caminaron al estacionamiento.
—¿Podrías acompañarme a un lugar? Necesito ir urgente, no confía en nadie para ir, y Marcus debe cuidar a nuestro hijo.
—¿A dónde quiere ir? —preguntó el hombre intrigado
—Llévame a la prisión, quiero ver a Álvaro, debo comprobar si es verdad que ese miserable intentó matar a mi hijo, si es verdad, juro que haré que su vida termine —Evana tenía una mirada llena de odio en sus ojos, no podía sentirse peor ante la sola idea de pensar que Álvaro