Hace treinta minutos llegamos a una lujosa suite dónde se hará la sesión de fotos y veo tantas cosas cómo maquillajes, cámaras, vestuario que de sólo de verlos me causan nervios.
—Así estás perfecta, un maquillaje simple nada llamativo—dice Miguel mirándome sobre el espejo.
—Ya estoy lista ¿Vamos a empezar?—le pregunté un poquito ansiosa.
—Espera, falta el fotógrafo que contraté si hubiera sabido que carece de puntualidad pues no lo hago—gruñe con molestia—. Pero tú tranquila no quiero que estr