Otro día en laboral después de la increíble noche que pase con Eduardo, Dios cada vez que lo recuerdo me entran unos escalofríos y unas ganas de repetir, es cómo un imán que tiene ese hombre. Y yo que siempre estoy dispuesta para él.
Paso por el área dónde está trabajando Karen y Marleny sólo por simple curiosidad, y no, no es que estoy desconfiando de Eduardo pero es una riña entre ella y yo que desde hace tiempo he notado.
—¿Qué haces aquí?—me preguntó Marleny mirándome fijamente a los ojos—.