32. Mi madre no quiere irse conmigo.
Naira
Me sentí aturdida cuando mi madre me reveló que el señor Karl y yo nos conocíamos desde que éramos niños. Era imposible creer que, después de tantos años, el destino nos hubiera reunido de esta forma. Resulta que, tras el huracán que destruyó nuestra finca y me arrebató a mi padre, también perdí la memoria de todo lo ocurrido ese fatídico día, incluyendo mi memoria sobre mi pequeño amigo Karl. Ahora, escucharlo de labios de mi madre era como si estuviera armando un rompecabezas que nunca