17. Un hombre sin pudor.
Karl.
Sentía el estómago revuelto, como si un nudo de angustia lo estrujara desde dentro. Cerré los ojos y por un instante quise desaparecer, deseaba con todas mis fuerzas escapar de ese momento. Sin darme cuenta, mis manos se aferraron a su brazo, apretándolo con tal fuerza que parecía querer arrancárselo si eso significaba salvar mi vida.
—Haré todo lo que quieras… todo lo que tú quieras, ¡por favor! —rogué, sintiendo que las palabras se ahogaban en mi garganta—. No me quites la vida… todavía