16. Furia
Naira.
Me quedé en silencio, sin poder decir nada, observando cómo empezaba a beber a toda prisa. La molestia en su rostro era evidente, y supe en ese instante que me iría fatal por no haberle obedecido. Sentí un nudo en la garganta al verlo, pero decidí no dejar que notara mi vulnerabilidad. Apenas tuve un momento de tregua en mis pensamientos, cuando aquella mujer se le acercó. Iba prácticamente desnuda, y en un acto descarado se subió encima de él mientras él apenas podía sostenerse de lo eb