002: El Pacto.

002: EL PACTO. 

Ese día descubrí que existían hombres que son mucho más hermosos en persona y Lyon Ness era la prueba viviente de eso. 

Volví lentamente a la realidad y solo así pude percatarme de todos esas mujeres desnudas detrás de Lyon.

Estaban bailando sobre unas mesas y servían como entretenimiento para él y sus invitados, esos mismos invitados que se habían quedado boquiabiertos al verme ahí. 

—¿Quién es ésta mujer y de dónde salió? —preguntó Lyon a sus escoltas mientras me tomaba de los brazos con fuerza. 

—No lo sabemos, señor. 

—Se supone que nadie sabe del ascensor secreto. 

Tragué saliva con dificultad y aclaré mi garganta para poder hablar claramente. 

—Mi nombre es Mavys Lecter. Vengo por…

—Sáquenla de aquí y llévenla a donde diablos sea que iba. —interrumpió Lyon.

Dos hombres se acercaron a mí y abrieron el ascensor nuevamente.

—Por favor, venga con nosotros. 

Me alejé de Lyon Ness, pero él no se alejó de mí. Ese exquisito perfume se había impregnado en mis manos y en mi nariz. 

—¿Hacia dónde se dirige? —preguntó uno de los escoltas.

—Vengo a la entrevista de trabajo para secretaria. 

—Es por aquí. —indicó el otro chico, pero sin perder su seriedad en ningún momento.

Me llevaron por otro de los pasillos y en ese momento me sentí como una tonta por haberme perdido. 

Llegamos a un salón con varios sillones y en donde habían otras tres mujeres muy hermosas que claramente venían por la misma razón que yo. 

Tomé asiento con incomodidad ante la mirada indiscreta de esas mujeres que me estaban detallando de pies a cabeza. 

Sin embargo, eso no me preocupaba en ese momento. Mi mente seguía atrapada en ese pequeño incidente con Lyon. ¿Quiénes eran esas mujeres y por qué estaban desnudas? ¿Sería capaz de darme trabajo luego de haber entrado así en su suite privada?

“Soy una estúpida” pensé en ese momento. Seguramente ese hombre no me querría volver a ver nuevamente durante el resto de su vida. Sería mejor que me fuera y me ahorrara otra vergüenza. 

Pero exactamente en el momento que me levanté para irme, se abrió la puerta de la oficina y Lyon Ness salió de la nada, con su rostro perfecto y su cuerpo que era el deseo de cualquier mujer. 

Literalmente pude sentir como todas esas mujeres suspiraban al mismo tiempo. Era como si hubiera un tsunami de ovulación invisible cayendo en medio de la sala. 

—Disculpen la tardanza. Estaba ocupado. —dijo con su voz sensual y grave, que me ponía la piel de gallina.

Levantó la mirada y nos vimos fijamente. Supe que me reconoció de inmediato por la expresión de su rostro. 

—¡Tú! —dijo —Ven conmigo. 

Me quedé en shock y mis piernas no respondieron. Estaba totalmente paralizada frente a todas esas personas. 

—¡No es justo! —gritó una de las mujeres, enojada. —Ella llegó de último. Debería pasar de último. —reclamó. 

—¡Dije que solo ella! —exclamó Lyon haciendo estremecer toda la sala y obligando a callar a esas mujeres que de inmediato se sentaron alineadamente. —Las demás se pueden ir. —ordenó. 

En ese momento sentí mucha confusión. No sabía si el puesto era mío o simplemente sería la única en recibir un reclamo. 

—¿Vienes o no? —me preguntó mientras las demás se iban y él entraba de nuevo en su oficina.

—Si. —dije y lo seguí rápidamente.

Tomó un asiento y yo me quedé allí parada sin saber qué hacer. 

—¿Eres una espía de mi esposa? —soltó de una vez. 

Negué con mi cabeza ante esa extraña pregunta.

—¿Eres una paparazzi o periodista? 

—No... no, señor. 

—Perfecto. El trabajo es tuyo. —dijo, sin saber la emoción que me hizo sentir. —Pero, solo con una condición. —agregó. 

—¿Condición? 

—No puedes decirle a nadie lo que viste en esa oficina. Será nuestro pacto de discreción. ¿Aceptas? 

—Si... —dije con una velocidad que me avergonzó. —digo... si, señor Ness. 

—Es la primera vez que una de mis empleadas conoce aunque sea un poco de mi lado oscuro y perverso. Espero estar confiando en la persona adecuada.

—No se preocupe. 

En ese momento recordé todos los rumores acerca de Lyon. Sus fiestas privadas, sus fetiches perversos, y su apetito sexual insaciable. Todo resultó ser cierto. 

—Muy bien... Bienvenida a bordo, empiezas mañana. —comentó mientras estrechaba mi mano. 

No lo podía creer. Era como un sueño hecho realidad. Estaba estrechando la mano del hombre que había amado de forma platónica toda mi vida y ahora, sería su secretaria y lo vería todos los días. 

—Muchas gracias. —dije conteniendo mi emoción y salí de la oficina con paciencia. 

Pero al cerrar la puerta celebré con mi puño cerrado y un grito mudo cargado de mucha emoción. 

Esa noche quería celebrar. 

Quería una velada única. 

Sexo. 

Champán. 

Y más sexo. 

Sin embargo, una vez más, mi felicidad solamente duró aproximadamente 30 segundos gracias a Rick. 

Después de eso se dió media vuelta y se quedó dormido con la excusa de que debía despertar muy temprano. 

Tomé la botella de champán y me fui nuevamente a la sala mientras la imagen de esas mujeres desnudas daba vuelta en mi cabeza una y otra vez. 

—Si fuera una de las strippers de Lyon, quizás mi vida fuera más interesante. —dije para mí misma, mientras bebía champán directamente de la botella. 

[***]

Al día siguiente estaba en mi oficina nueva. Me sentía como una niña en una juguetería. Tocaba cada centímetro de mi escritorio, las paredes, e incluso la alfombra me parecía perfecta.

Me parecía un sueño hecho realidad que solo necesitaba presionar el botón del interfón para escuchar la voz de ese perfecto espécimen humano llamado Lyon Ness. En ese momento, sentí que mi vida era perfecta. 

Hasta que la puerta de mi oficina se abrió y entró una mujer que reconocí de inmediato.

Helarya Ness. La esposa de Lyon. Una mujer con un temple y una belleza intachable. Me cuesta trabajo describir lo diminuta que me sentí en ese instante. 

—Hola... —dije, sonriendo de forma amable. —Mi nombre es... 

—¡Cállate, puta! —exclamó con rabia. —¿Desde cuándo te coges a mi marido?

—¿Perdón? —mi rostro se arrugó como una pasa. 

—¡Lo encontré durmiendo con esto en sus manos!

Helarya lanzó bruscamente sobre el escritorio una carpeta con todas las fotos de mi solicitud de empleo y mi información personal.

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