Mundo ficciónIniciar sesión003: EXCELENTE TRABAJO.
Intenté defenderme y hacerle saber que estaba muy equivocada, pero esa mujer me dió la cachetada de mi vida.
El golpe hizo que sintiera como mi cabeza se estremecía por completo.
—¡No hables mientras yo hablo! —gritó totalmente enojada.
Mi rostro se calentó por toda la sangre que me hizo sonrojar por la rabia. Estuve a punto de lanzarme sobre ella, cuando Lyon apareció en mi oficina y su voz llenó todo el espacio.
—¿Helarya? ¿Qué haces aquí? —preguntó.
Esa mujer cambió la expresión de su rostro por completo, al punto que realmente parecía ser otra persona diferente.
—¡Mi amor! —exclamó con una sonrisa. —Estoy conociendo a tu nueva secretaria... muy bonita. —dijo entre dientes y lanzándome una mirada cargada de odio sin que Lyon la pudiera ver.
—¿Todo está bien, Mavys? —preguntó con pausa, como si no confiara del todo en la palabra de su esposa.
Por un segundo pensé en decir la verdad. Por un momento quise explotar y gritar la verdad, pero rápidamente recordé los cien mil dólares al año y las buenas prestaciones que tenía en ese trabajo.
Además, el hecho de tener al hombre de mis sueños tan cerca hacía que fuera mucho más tentador querer conservar el puesto.
—Todo perfecto, jefe. Nos estábamos conociendo. —mentí con una sonrisa falsa en mi rostro.
—Ve a la limusina y regresa de inmediato a la mansión. Te he dicho mil veces que no me gusta verte aquí. —reclamó Lyon a su esposa.
—Si, mi amor. De inmediato.
Helarya se fue, pero no sin antes lanzarme otra de sus miradas asesinas antes de irse, pero todo a las espaldas de su esposo.
—Lo siento mucho por eso. Sé que mi esposa puede ser muy intensa. —dijo cuando nos quedamos solos en la oficina. —Nos estamos divorciando y...
En ese momento pude sentir su incomodidad con esa pausa. Descubrí que le daba vergüenza hablar de ese tema, y él me lo confirmó aclarando su garganta.
—Necesito que hagas un informe acerca de la declaración de impuestos del año pasado. —ordenó, volviendo a su actitud de jefe duro.
—Por supuesto. —dije con gusto.
Lyon caminó hacia el estante y sacó una montaña de papeles que incluso para él fue difícil de cargar y luego los colocó sobre mi escritorio.
—Lo necesito para hoy mismo. Ya nos hemos atrasado mucho con ese informe. No me iré a casa hasta que no esté terminado.
Solamente asentí con la cabeza, mientras pensaba en todo el tiempo que pasaría haciendo ese informe.
Lyon se fue y de inmediato me puse a llenar todos esos formularios. Hoja tras hoja fue una verdadera odisea navegar por todos esos números y ecuaciones.
Mientras seguía con el informe descubrí que muchas personas habían pasado por ese puesto. Había alrededor de doce firmas diferentes y eso me hizo entender que nadie había conseguido terminarlo.
Quizás esa era la prueba de fuego que Lyon me había puesto para saber si estaba hecha para el puesto.
Mis dedos dolían y mi espalda me estaba matando. Mis ojos comenzaban a cerrarse solos y por un segundo pensé en rendirme.
Miré mi teléfono y noté que ya pasaban las diez de la noche. Había estado todo el día frente a esa computadora.
Pero también noté que me faltaba muy poco para lograr lo que ninguna otra secretaria de Lyon había logrado.
—¡Tú puedes! —dije para mí misma y me incliné en el asiento para tomar fuerza.
Hice el último clic justo un minuto después de la medianoche.
—Lo logré... lo logré...
Presioné el interfón para comunicarme con mi jefe.
—Jefe...
—Mavys...
—Ya está terminado el informe.
—¿Lo dices en serio? —preguntó con asombro. —Voy para allá.
En un segundo estaba abriendo la puerta y lo primero que hizo fue asegurarse de que de verdad estuviera terminado.
—¡Esto es increíble! —exclamó. —Ninguna de mis empleadas anteriores había llegado siquiera a la mitad.
—Fue pan comido. Ahora con permiso, me iré a casa. Mi esposo debe estar esperando.
—Espera. Yo te llevaré a casa.
—No se preocupe, puedo llamar a mi esposo para que...
Dije abriendo mi bolso, pero justo en ese momento se asomó la botella de champán de la noche anterior. No sé cómo la pude dejar ahí sin darme cuenta. Lo cierto es que Lyon la vió de inmediato.
Sentí mucha vergüenza y me preocupó lo que pudiera pensar de mí. Seguramente me echaría por pensar que estaba bebiendo en mi puesto de trabajo en mi primer día.
Se acercó a mí con una expresión muy seria y tomó la botella de mi bolso.
—¿Para celebrar tu primer día? —preguntó.
—Jefe, yo... —dije con el rostro totalmente sonrojado por la vergüenza.
Pero el aire volvió a mis pulmones cuando ví como Lyon Ness abrió la botella y bebió directamente de ella.
—Tienes muy buen gusto. —dijo.
Me ofreció un trago que no pude rechazar.
Trago tras trago fuimos acabando con esa botella y fue muy bueno para mí romper el hielo con mi jefe y poder conocerlo un poco mejor.
Entre risas y preguntas amigables hubo un segundo en el que me pregunté si lo que había dicho su esposa era cierto o simplemente una exageración: ¿realmente él había dormido abrazando una de mis fotos?
La espectacular camioneta Lexus de mi jefe se detuvo frente al edificio donde vivía con Rick.
—¿Es aquí? —preguntó.
—Si. Muchas gracias. —dije, abrazando mi bolso.
—No te preocupes. Nos vemos mañana.
Asentí con la cabeza y abrí la puerta para bajar.
Estaba caminando directamente hacia la entrada, cuando la voz de mi jefe me hizo voltear de inmediato:
—¡Mavys!
Volví la mirada rápidamente para verlo a través de la ventanilla abierta.
—¡Excelente trabajo!
Eso me hizo sonreír y sentí como me sonrojé por completo.
Subí rápidamente por vergüenza de que él pudiera notarlo.
Caminé por el pasillo y llegué hasta la puerta del departamento. Entonces lo escuché.
Eran gemidos de mujer.
Venían desde el interior del departamento.
—¡Más fuerte! ¡Más fuerte! —gritaba ella.
Eso me dejó paralizada, sin embargo, pude reaccionar rápidamente para abrir la puerta con cuidado y entrar sin hacer ruido, aunque no creo que me hayan podido oír de todos modos.
Mis pasos eran pesados y lentos, como si no quisiera llegar hasta la habitación.
Entonces escuché ese inconfundible gemido varonil que Rick siempre hacía cuando eyaculaba.
Respiré profundo y puse mi mano sobre el cerrojo de la puerta.







