Poco a poco fue abriendo de nuevo los ojos, pero para su sorpresa, Jussie, ahora estaba frente a ella. Madilyn soltó un grito de susto y él tuvo que agarrarla del brazo y acercarla a él.
—Tranquila.
—¡Suéltame! —gritó intentando zafarse. Él sonrió y la soltó. —¡¿Por qué estás aquí?! ¿cómo has logrado entrar? ¿qué quieres? ¿No se supone que no ibas a estar aquí?
—Ya me lo comentaron.
La observó desde los pies a la cabeza. Se arrepintió en seguida de haber decidido quedarse allí a esperar a que e