Capítulo 45. Tú no tienes la culpa
El silencio reina en todo el lugar y lo que era una fiesta se transforma en una sala de biblioteca. Todos se miran unos a otros menos Tareq y Rayan quienes se observan a duelo. Mirah ve a Rayan y luego a Nailea, siente desvanecerse.
—¡Lamento llegar sin invitación! No sabía que había una fiesta. ¡Alá bendiga a los agasajados! —Levanta su manos al cielo.
—No tenía conocimiento de que estabas en Marruecos. Él es mi primo, Rayan. —Se excusa con los invitados tratando de mantener la calma. —Pasa R