Capítulo 46. Denuedo
Las ganas de vomitar hicieron que se despertara bruscamente. Sale corriendo, tapándose la boca ya casi con el vómito entre sus dedos. Abre la tapa del retrete y expulsa todo lo poco que tiene en su estómago. Desde la cena de ayer no ha vuelto a comer nada. Tose y se sujeta como puede. Después de unos minutos todo cesa. Se lava sus manos, cara y dientes.
—¡Alá! —Se soba el cuello. El celular comienza a timbrar. Regresa a la habitación y lo coge de su mesita de noche. Es Miranda.
—¡Hola, ingrata