Capítulo 36. Vivir sin miedos
—¿Y bien? —Pregunta, Tareq, a una de las sirvientas que mira hacia el suelo. Esta muy asustada. El jefe de su seguridad está presente.
—Señor, yo solo seguí órdenes. No sabía el fin. —Intenta justificarse.
—¿Cómo te llamas? —Inquiere con autoridad.
—Mileika. —Responde, aún sin levantar la mirada.
—Bien, Mileika. Tienes una sola oportunidad conmigo. —Mileika siente un terrible escalofrío ante sus palabras.
—Fue la señorita Mirah. Ella me pidió la compra del veneno. Dijo que había ratas en la