Capítulo 37. Amar es desear el bien
Lila había encontrado el vestido perfecto. Estaba tan contenta. Al fin seria la esposa de Tareq. La maquillista llegó e hizo un trabajo impecable. Realmente Lila era una mujer muy hermosa; de piel canela, contextura fina, estatura media, cabello rizado y sus ojos eran color café claro. Ciertamente su belleza se ocultaba por su personalidad débil y malintencionada.
—¡Ponte estas pulseras de oro! Son más bonitas —Su madre le ayuda a prepararse. Tareq había dicho que partirían a la mezquita a las