Recuerdos y meditación
La puerta se cerró como abriendo la herida de manera indescriptible. Era algo contradictorio, pero al dejarme ellos en la soledad que les solicite solo conseguí encontrarme sumida en el dolor que me asfixiaba de manera sórdida y atroz. No podía respirar, pero no era algo corporal, era el alma que me sumía en incontenibles embates que recriminaban mi torpeza y falta de determinación.
De repente me había convertido en la protagonista tonta de las telenovelas que veía mi ma