Cuentas claras y oscuras
― ¿Pero qué más espera de mí? ―le respondí con furia desmedida, cuando sentí que la situación se prestaba para dejar fluir de plena la frustración del corazón.
El abogado no se inmutó por mi reacción desenfrenada, sino que al contrario le sirvió para volver a mostrar esa sonrisa sínica que acentuaba la naturaleza controladora y falsa de su personaje.
―Resultados, señorita reyes, espero resultados… su distancia solo parece haber tenido el efecto contrario, es como si su