Él también lucía muy bien. Con sombras bajo los ojos, barba y el cabello un poco más largo, pero bien. Alma casi había olvidado lo alto, fuerte y guapo que era su hombre. No verlo durante un tiempo ayudó a que se diera cuenta de ello. Marcos dio un paso hacia ella, ella se alejó, levantó la mano y le advirtió que no se acercara.
—Entonces lo crees —había cólera en la voz del hombre—. ¿Crees todo lo que te dijo Charlie?
—¿A caso no es verdad?
Marcos separó los labios, luego pareció arrepentirs