Capítulo 81.
Lina.
Las rocas se resbalaban, los troncos rodaban dando mi ubicación y por si fuera poco, este terreno era incluso más difícil que el que solía usar para entrenar con Anthony y Mateo. Llevaba alrededor de media hora y tres caídas.
Pero no iba a detenerme. Antes de usar el auto para llegar al arenero, siempre corría, solo que en esta ocasión los perros no iban conmigo, sino por mí.
Tampoco estaba con ellos, me encontraba sola.
Los pies no me daban para más, pero los ladridos y gruñidos furi