Capítulo 211.
Kael deslizaba los dedos sobre el teclado del ordenador ante sus ojos, con dos pantallas arriba de este, reflejando lo que seguía.
—Yslen no se ha movido. No lo hará si piensa que la vigilan —indicó tomando su celular. —Que nadie se acerque, debo ir por cierta porquería.
Pasó de Leonardo ignorando al resto, pues ninguno le interesaba para perturbar su objetividad.
Tomó el vehículo que condujo Hayes, mientras él hacía llamadas para organizar desde ahí la forma de operar. El capitán observó a