Capítulo 164.
Nadie en la sala se atrevía a decir una sola palabra. Todos tenían una mezcla de ideas que no tenían forma de ordenar. Denver se quitó los lentes y se levantó sin mediar palabra, Bishop se alejó de la silla donde se encontraba, la subdirectora no sabía ni siquiera a donde mirar, mientras Kael tenía grandes ganas de asesinar a Teagan.
Podía sentir como la sangre corría entre sus dedos, sin embargo, solo pudo evocar sus días en Sintra.
“—Envía a este lote al puerto, Cassian. Ellos irán a su eta