Capítulo 154.
Recuperar su energía y poder dar dos pasos sin sentir que necesitaba sostenerse de algo era una completa tortura para el Mayor. La cabeza le daba vueltas como si estuviera en un carrusel interminable. Estaba acostumbrado a una alimentación más rígida y, aunque podía comer lo que le ofrecían, eso no le devolvía ningún nutriente a su cuerpo agotado.
Las heridas ya no sangraban y al fin podía darse un baño, pero el frío atroz le calaba hasta los huesos. El sitio, con su rudimentario cuenco de made