Mi hombre
Después de haberle dicho eso último, sentí un fuerte impulso de dejar todo atrás y salir corriendo de esas cuatro paredes que me encerraban junto a lo que había sido una gran osadía de mi parte. No tenía forma de revertir las palabras que ya habían sido pronunciadas sin vuelta atrás, ahora solo podía quedarme sentada ahogándome en mis propios miedos en ese par de segundos que trascurrieron después de haber dicho eso.
No era nada del otro mundo lo que yo había dicho. En un contexto de