En la extensión de su ser
El señor Cavill apenas y había tenido el tiempo suficiente para digerir la cena que yo le había preparado antes de proceder a acomodarse boca abajo en la extensión de su inmensa cama para esperar que mis manos pudieses servirle para alivianar de alguna manera el peso de una tensión acumulada en sus músculos de forma agobiante. Aquello me significaba un reto enorme. Era casi nula mi experiencia en cuanto al contacto con el sexo masculino, de hecho antes de conocerlo a é