Límites rotos
El señor Cavill entonces hizo un derroche de su fuerza incólume al tomarme por la cintura y subirme a su hombro de una manera irreparablemente sexi. Aquello de ser tratada como un objeto podía ser malinterpretado e incluso de mal gusto, pero cuando lo hace el hombre que me robaba el sueño, entonces no me importaba que él hiciera lo que se le antojase.
Subida a su hombro me llevó por el pasillo y sin siquiera resentir mi peso sobre su hombro, que no debían ser más de cincuenta kilo