Castigo apetecible.
Castigo apetecible.
El señor Cavill me había dejado en claro que mis manos debían permanecer quietas en todo momento, pero aquello resultó algo imposible, llevándome a ocasionar que al final de cuentas aparecieran nuevos implementos del contenido de aquella bolsa: dos esposas entraron en escena, cuando no conteniendo el estallido de placer incontenible, mis manos procuraron detener el avance de aquel objeto sobre mi clítoris.
El movimiento de aquel cuerpo extraño que el señor Cavill aplastaba