Empacar en el corazón
Arthur estacionó el coche frente al edificio y me acompañó hasta la puerta del departamento. Por cortesía le invité a pasar mientras recogía las cosas que me llevaría a esa aventura, pero él no aceptó, dejándome en claro que su trabajo era el de resguardarme en todo momento, aunque sin involucrarse de manera directa, por lo que me aseguró que él estaría bien esperándome sentado en la banca del pasillo.
No le presté mayor atención al asunto, pues una fuerza había nacido sob