Lazos que unen
Tal vez era el hecho de que era nuestra segunda vez juntos, o tal vez era el hecho de que ahora nos conocíamos mucho más, o también podía ser el hecho de que yo me había confesado y le había dado a saber mis sentimientos por él, incluso, quizás, podía ser por el hecho de que mi cuerpo ya estaba listo para el placer y mis piernas y manos se encontrasen atadas y listas para presentarme ante el cómo una ofrenda sexual, pero sin duda alguna aquella noche conocí el cielo en manos del