Agónica noche
Después de una conversación así resultaba imposible que mi ánimo pudiese remontar hacia algún intento de renovación que pudiera retomar siquiera los escombros de lo que había sido el ensueño que había disfrutado con el señor Cavill. Para ese punto todo parecía más que perdido.
Las lágrimas caían desde mis mejillas hasta el piso, el solo pensar que las insinuaciones de aquella voz inmaterial pudiesen encerrar un dejo de verdad, me llevaban a sentir mi alma consumida por la más insi