Victor despertó de golpe, respirando con dificultad, como si hubiera estado sumido en el agua y acabara de salir a la superficie. Sus ojos se abrieron y se encontraron con el techo blanco de su oficina, la luz del sol entrando suavemente por la ventana. Por un momento, no entendió lo que había sucedido, como si todo hubiera sido un sueño borroso, pero el sudor frío en su frente y el pulso acelerado le aseguraron que no lo había sido.
Se incorporó lentamente, tocándose el rostro con ambas manos,