En ese mismo momento, a miles de kilómetros de distancia, Valeria yacía en una cama de hospital, cuando se marchó, su cuerpo aún no se había recuperado.
Durante el viaje, la hemorragia no cesaba; sufrió varios desmayos por la anemia y tuvo que detenerse para recibir tratamiento.
Al tercer día de hospitalización, recibió noticias del abogado: los documentos ya habían sido entregados a Alejandro, y él, como un loco, la buscaba por todas partes.
Pero en el corazón de Valeria no había ya ni amor ni