Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Milagros! —exclamó animado levantándose, ella se quedó frisada sin voltear al pie de las escaleras—. Ven quiero presentarte a alguien. —Soltó la barandilla y se acercó a los dos hombres en la sala—. Él es David, mi chofer. Estará disponible para ti también si lo necesitas.
—No hace falta, tengo auto propio. —Son







