Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl fin el doctor llegó, la reviso y le inyectó un calmante, inmediatamente las arcadas y los dolores cesaron, y a los minutos ella se durmió. Amir se perdió unos segundos en esa imagen, parecía una perla que brillaba en medio de su cama, entre las sábanas negras, su blancura y belleza eran únicas.
— ¿Qué demonios le pasó? ¡¿Acaso es normal que vomite tanto y esos dolores?!
— Baja







