27.
Lunes por la mañana. No he dormido muy bien, no sé por qué. Tal vez porque Samantha no duerme entre mis brazos y me preocupa que se sienta sola en su casa.
Amanda y yo no hemos hablado, pero creo que no hace falta. Cuando dejé a Samantha en su casa, ella la recibió y me saludó con un asentimiento de cabeza. Me preguntó por mi abuela y luego entró, negándose a tener la charla sobre nosotros.
Dylan me recibió en mi casa. Parecía apagado y triste, tal vez porque sigue aquí y no sabe qué hacer para