26.
JEREMY
― ¡Maldición! ―exclamo cuando me doy cuenta de que estoy descalzo. Vuelvo al cuarto para colocarme el primer calzado que veo y retorno escaleras abajo, corriendo. Abro la puerta y veo su figura muy lejos―. ¡Samantha, espera!
Sus brazos rodean su cuerpo y su cabeza mira al suelo mientras camina a paso acelerado. Corro hasta que la alcanzo y tiro de su codo con suavidad para que me vea. Tiene el rostro empapado de lágrimas y mi mano viaja a su nuca, atrayéndola a mi pecho. La abrazo y sie