Todas esas sensaciones olvidadas regresaron a ella cuando comenzó a explorarla, su sensualidad, su feminidad. Cuando las ásperas yemas la rozaron, el ardor y el deseo regresaron; cuando su boca se cerró con furia de nuevo sobre su hombro, a través de la tela de su sudadera, su cuerpo recuperó la capacidad de incitarle un cosquilleo constante en la parte baja del vientre.
Los sonidos roncos y bajos, casi guturales, como si emergieran de las entrañas de Owen, envolvieron su cuerpo en una manta in