Las noches que siguieron a ese beso pasaron sin que él volviera a quedarse hasta tarde. No quería verla de nuevo, no sabía cómo reaccionaría ni qué decirle. ¿Disculparse? ¿Enfadarse? ¿De qué? Si él solo se había inclinado sobre ella, deseoso de esa boca suya. Sí, la actitud de Anna le había indicado que ella también estaba esperando algo; pero eso no justificaba nada. Owen era un hombre maduro, con experiencia, y Anna apenas una muchacha.
¡Y no podía sacársela de la cabeza! La imagen de Anna lo