La vida de Anna era complicada, era difícil, muchas veces se sentía sola y derrotada. Pero buscaba en su interior esa chispa que la motivaba y la frotaba mentalmente con sus manos, como si fuera una lámpara mágica; y como el genio de los cuentos, la chispa se enardecía y aparecía para empujarla a continuar.
Pero ese día tuvo que pasar horas frotando la lámpara, había alcanzado un punto de quiebre. Durante algún tiempo había estado ahorrando un poco de dinero para poder hacer reparaciones en el