Cuando Daniel volvió a abrir los ojos, ya era el día siguiente. Se arrancó el suero sin que le importara la sangre que le corría por el brazo, se puso el saco y salió de ahí.
Para cuando llegó a la delegación, estaba completamente pálido.
—Tengo que poner una denuncia. Mi esposa desapareció.
Los oficiales siguieron el protocolo y le pidieron detalles. Después de escuchar su explicación sobre cómo se había ido Evelyn, se miraron de forma extraña.
—¿Lleva quince días desaparecida y apenas viene a denunciar? ¿Por qué no avisó antes?
A Daniel le tembló un poco la mano que tenía presionada contra el pecho. Se puso todavía más pálido.
El oficial terminó por apartar la mirada con un tono de voz indiferente.
—Haremos lo posible por encontrarla. Si llega a saber algo, avísenos.
Daniel salió de la delegación y se fue a su casa. No esperaba encontrarse a Owen, Tiana y Zoe ya instalados ahí.
En cuanto entró, Noah saltó del sillón.
—¿A dónde fuiste? ¿Por qué no llegaste anoche? ¿Por qué no contesta