Cuando Daniel volvió a abrir los ojos, ya era el día siguiente. Se arrancó el suero sin que le importara la sangre que le corría por el brazo, se puso el saco y salió de ahí.
Para cuando llegó a la delegación, estaba completamente pálido.
—Tengo que poner una denuncia. Mi esposa desapareció.
Los oficiales siguieron el protocolo y le pidieron detalles. Después de escuchar su explicación sobre cómo se había ido Evelyn, se miraron de forma extraña.
—¿Lleva quince días desaparecida y apenas viene a