El amanecer se acercaba, pero las tinieblas en el aire parecían querer sofocar toda luz. Los recién llegados se habían reunido alrededor del grupo inicial, con miradas llenas de miedo y desconcierto. El lago, sereno y amenazante, brillaba suavemente bajo el titilar de las linternas. Lucas sentía el peso de cada mirada sobre él: la de sus amigos antiguos y nuevos, la del pasado, y quizá incluso la de la propia casa.
Sarah, todavía temblorosa, fijó a Lucas con insistencia. – Dices que este lago e