Capítulo 47. Desolada
Alessia miró a Valentino con una expresión vacía y gélida. No tenía más opción que obedecer mientras sentía que su corazón se desgarraba y la decepción la invadía, y eso la había destrozado por dentro.
Era ahora un cascarón vacío, y, sin embargo, aún tendría que soportar un poco más.
El día, todavía, no había llegado a su fin.
Ella entró a la mansión en silencio, seguida de cerca por la presencia imponente de Valentino, sintiéndose diminuta y frágil, dirigiendo con lentitud las emociones pasada