Capítulo 66. Contraataque
Valentino estaba encerrado en su oficina, revisando sus posibilidades.
Lo acompañaba un Francis silencioso.
El señor Amato se veía algo desaliñado, con la camisa abierta en el pecho, con el cabello revuelto de tanto sujetarse la cabeza y con la mirada vidriosa por el cansancio y la falta de sueño.
Estaba agotado, física y mentalmente, pensando una y otra vez en cómo coordinar las escasas fuerzas de choque que le quedaban disponibles.
Evaluando cómo minimizar el daño para sus leales, aún si el