43. ¡AL AEROPUERTO, CARLOS!
(ARIANA JÁUREGUI)
Me giré hacia Keyla, que me miraba con una mezcla de preocupación y curiosidad.
—Keyla, necesito que me consigas un vuelo a Nueva York… ¡ahora mismo! —dije con urgencia—. El primero que salga. No me importa la hora, ni la aerolínea. Solo necesito llegar allí lo antes posible.
Keyla, aunque sorprendida por mi repentina decisión, no dudó en actuar. Asintió con la cabeza y se puso manos a la obra, buscando vuelos en su computadora y hablando por teléfono con las agencias de viajes