Mundo de ficçãoIniciar sessãoAriana siempre soñó con un amor eterno, pero su carrera como modelo le ha mostrado un mundo de relaciones fugaces y vacías. Todo cambia cuando un famoso cantante coreano, atrapado en rumores sobre su vida privada, le propone un romance por contrato. Lo que comienza como un acuerdo profesional pronto se transforma en algo que desafía sus creencias. ¿Será posible que el amor surja en medio de flashes, rumores y canciones? ¿O el espectáculo acabará por destruir lo que apenas comienza?
Ler mais(PARK ETHAN)Mis propios padres, al igual que los de Sarah, habían aceptado nuestra relación desde el principio, con una apertura de mente que aún me sorprendía gratamente, considerando las convenciones sociales y los prejuicios que aún persistían en algunos círculos. Aunque al principio hubo alguna que otra ceja levantada y preguntas sobre cómo funcionarían las cosas, sobre cómo encajaríamos nuestras vidas en un todo coherente, rápidamente entendieron que lo más importante era nuestro amor y la felicidad que habíamos encontrado juntos. Dejaron de lado cualquier duda o prejuicio, abrazando la nueva dinámica familiar con una calidez que nos reconfortó profundamente, como si nos dieran la bienvenida a un nuevo capítulo en la historia de la familia, un capítulo lleno de posibilidades y amor incondicional.Ahora, se desvivían por los niños, llamándonos constantemente para saber cómo estaban, para escuchar sus risas y sus balbuceos a través del teléfono, y enviándoles regalos cada vez que
(PARK ETHAN)El vuelo a Los Ángeles fue una locura. Liam, a sus dos años y medio, se portó sorprendentemente bien, entretenido con sus juguetes y las pantallas del avión. Hailey, pasó un par de veces por los brazos de los tres, dormitó, jugó con nosotros y con su hermano casi todo el camino. Verlas a ellas dos, tan tranquilas en medio del ajetreo del viaje, me transmitía una paz inmensa. Ariana, por su parte, aprovechó para ultimar algunos detalles de su línea de maquillaje y coordinar con el equipo de producción del tour. Yo, entre tanto, repasaba mentalmente el setlist y me aseguraba de que todo estuviera en orden para el primer concierto.Llegar a Los Ángeles fue como volver a casa, aunque esta vez era diferente. No éramos solo Chromatic intentando abrirse camino en la industria, éramos una familia, una pequeña comunidad viajando junta. Nos instalamos en una casa que habíamos alquilado para todo el grupo, lo suficientemente grande para alojarnos a todos cómodamente. Los primeros dí
(ARIANA JÁUREGUI)La videollamada con mis padres terminó con una nota dulce, aunque con un dejo de melancolía. Ver la emoción genuina de mi madre al conocer a Hailey, aunque fuera a través de una pantalla, removió algo dentro de mí. Una mezcla de alivio y esperanza, pero también la sombra persistente de las heridas del pasado.Justo cuando estaba guardando el teléfono, con una mezcla de emociones a flor de piel tras la videollamada con mis padres, Sarah entró en la habitación. Llevaba a Liam a cuestas, quien al verme corrió hacia mí con los brazos abiertos, gritando “¡Mamá!”. Lo abracé fuerte, sintiendo su pequeño cuerpo cálido contra el mío. En ese momento, Hailey, se movió para abrazarme también entre balbuceos. Los acomodé en mi regazo, uniendo a mis dos pequeños en un abrazo grupal.—¿Todo bien? —preguntó Ethan, acercándose y besándome en la frente. Su mirada recorrió mi rostro, buscando alguna señal de mi estado de ánimo.—Sí, todo bien —respondí, con una media sonrisa. Miré a mi
(ARIANA JÁUREGUI)El caos organizado reinaba en nuestra casa, hogar al que nos mudamos hace un año. Maletas abiertas por todas partes, ropa doblada a medias sobre la cama, juguetes esparcidos por el suelo... nos preparábamos para el gran viaje: ¡el inicio del tour mundial de Chromatic! Y lo mejor de todo, íbamos los cinco juntos: Ethan, Sarah, Liam, Hailey, y yo. Bueno, en realidad, éramos muchos más. Las parejas de los chicos también se unían a la aventura, convirtiendo la gira en una gran expedición familiar.Liam, con sus dos años y medio, correteaba entre las maletas, agarrando todo lo que encontraba a su paso. Hailey, con un año y medio, gateaba detrás de él, intentando imitar sus movimientos con torpeza adorable. Verlos juntos, tan pequeños e inocentes en medio de todo el ajetreo, me enternecía.-¡Liam, eso va en la maleta! -exclamó Ethan, intentando quitarle una de sus camisetas favoritas que Liam había decidido usar como capa de superhéroe.Sarah, con Hailey entre sus brazos,
Último capítulo