124. SI TE HACEN ALGO, LLÁMAME
(ARIANA JÁUREGUI)
Ethan me miró con una mezcla de preocupación y resignación. Vi el miedo reflejado en sus ojos, el mismo miedo que sentía yo. Suspiró profundamente y aflojó un poco la tensión en su cuerpo. Sabía que no podía luchar contra ellos. Eran dos hombres grandes y fuertes, y él por más que no se quedaba atrás en lo alto no quería que se arriesgue a que lo lastimaran, ni a mí, ni a nuestro bebé.
—Está bien —dijo finalmente, con la voz apagada. Me miró a los ojos, transmitiéndome un mensa