Luego de varias horas dedicadas por completo a la decoración y a preparar la comida, recibí un mensaje de Carla: ya venían en camino con Francisca.
Me apuré en ir a la sala, donde se encontraban todos los invitados.
—¡Vienen en camino! En unos minutos estarán acá —anuncié en voz alta, y de inmediato el ambiente se llenó de nervios y emoción.
Kat empezó a correr de un lado a otro ajustando los últimos detalles, mientras yo me acerqué a Demian, que me llamaba con una seña discreta desde el rincó