—Mis ojos se abrieron al atardecer, mi cuerpo dolía en lados que no sabía que podían doler, sin embargo, me sentía bien y renovada con mucha energía, hasta que los vi acostados a mi lado, dormían como unas inocentes criaturas, mi habitación era fiel testigo de que de inocentes no tenían nada, traté de moverme, pero cuatro fuertes brazos me sujetaban, me sentía el queso en medio de los panes
— Te levantaste princesa, al parecer estuviste tan cansada que no te despertaste hasta ahora, bese la fr