Mundo ficciónIniciar sesiónTal vez más tarde le preguntaría qué diablos hacía allí, cómo demonios se las había compuesto para llegar sólo siete horas después del accidente. Tal vez hasta le preguntaría por qué.
En ese momento sólo pudo echar sus brazos en torno a la cintura de Silvia y esconder la cara contra su pecho, incapaz de contener los gemidos que le quemaban el pecho y le desgarraban la garganta. Ella lo abrazó en silencio y besó el cabello revuelto, salpicado de sangre, sosteniéndolo mientras él desaho







