Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol tocó al mediodía la ventana del dormitorio orientada al sur, despertando a Jim. Se cubrió los ojos con un brazo y tanteó alrededor con la otra mano. La cama estaba revuelta, el cobertor caído, y él yacía desnudo boca arriba. Su mano aterrizó en el hombro de Silvia y resbaló perezosamente por su espalda mientras él notaba su cintura dolorida, los muslos envarados, el agotamiento que parecía entumecer cada uno de sus músculos.
La noche anterior había sido una completa locura.







