Mundo ficciónIniciar sesiónLa acera estaba iluminada como si fuera pleno día, atestada de gente, fotógrafos y matones a cargo de la seguridad. La línea de gente que aguardaba para entrar a la disco daba vuelta la esquina. La disco tenía un estacionamiento a un costado, frente a una entrada secundaria, pero nadie quería usarlos y pasar desapercibido, de modo que media docena de muchachos aguardaban junto a la calle, para llevarse y aparcar los vehículos de los famosos que no tenían chofer.
Jim frenó detrás de un







